martes, 13 de octubre de 2015

paso tres..



EVOLUCIÓN: DOS ESTILOS
Posteriormente, esta iniciativa se escindió en dos estilos diferentes: Niche fomentó una línea de trabajo más próxima al formato puertorriqueño, con temáticas que giraron en torno a la gente y sus preocupaciones. Guayacán, por su parte, mantuvo la idea original e hizo una salsa colombiana con canciones que abordaban personajes y situaciones más regionales.
Otro de los líderes de la salsa en Colombia es Joe Arroyo, quien le canta a la fiesta y al baile, aunque también ha grabado canciones con claro origen tradicional.
En la actualidad, sobresalen en el contexto de la salsa colombiana Yuri Buenaventura, que reside en París y cuenta con una orquesta conformada por colombianos residentes en Francia, quienes adelantan incursiones musicales en el género de latin jazz. Asimismo, resalta el grupo "Bahía", dirigido por el guapireño Hugo Candelario González Sevillano, quienes fusionan las raíces musicales autóctonas de la costa Pacífica con los ritmos afrocaribeños, conservando la estructura original y combinando instrumentos tradicionales y modernos.

ADOPCIÓN DE LA SALSA Y SURGIMIENTO DE LOS GRUPOS

En Colombia, en la década de los setenta, la salsa se definió como un elemento de identidad popular urbana de sectores sociales específicos; en ciudades como Barranquilla, Cali, Cartagena y Buenaventura se adoptó como música propia. La presencia de la cultura afrocolombiana en la configuración social de esas ciudades, el surgimiento de barrios populares a raíz de los procesos de urbanización y el papel de los medios de comunicación en la difusión de la música afroantillana son algunas de las razones histórico culturales que permitieron el arraigo del nuevo ritmo en las urbes con mayor presencia de descendientes de africanos en el país.
Hasta la primera mitad del siglo XX, en el litoral Pacífico, el currulao seguía siendo el único ritmo que contaba con reconocimiento propio. No obstante, la gente afrocolombiano empezó a mirar otros géneros musicales como si fueran propios y la salsa acabó por convertirse en su nueva música tradicional. Surgieron, entonces, agrupaciones de tipo caribeño, que decidieron fundamentar el contenido de sus letras y el nuevo ritmo adoptado como parte de la expresión de su propia identidad. A finales de 1980 la salsa se había constituido en una forma de vida para las gentes afrocolombianas de esa región del país. Música que tenía ya sus propios representantes y que por lo tanto lograba que la gente se sintiera identificada con las letras de sus compositores favoritos.
Desde sus inicios, la salsa colombiana le ha cantado a la cotidianidad, al amor y al apego a la tierra. El primer auge del movimiento salsero nacional fue encabezado por la agrupación Fruko y sus Tesos, que centró la temática de sus canciones en los personajes, los oficios y los actos de la gente afrocaribeña. Más adelante, la dirección del movimiento fue asumida por el grupo Niche, liderado por Jairo Varela y Alexis Lozano, quienes pusieron en marcha la idea de hacer salsa con elementos tradicionales del litoral Pacífico.

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