EVOLUCIÓN: DOS ESTILOS
Posteriormente, esta iniciativa se escindió en dos
estilos diferentes: Niche fomentó una línea de trabajo más próxima al formato
puertorriqueño, con temáticas que giraron en torno a la gente y sus
preocupaciones. Guayacán, por su parte, mantuvo la idea original e hizo una
salsa colombiana con canciones que abordaban personajes y situaciones más
regionales.
Otro de los líderes de la salsa en Colombia es Joe
Arroyo, quien le canta a la fiesta y al baile, aunque también ha grabado
canciones con claro origen tradicional.
En la actualidad, sobresalen en el contexto de la
salsa colombiana Yuri Buenaventura, que reside en París y cuenta con una
orquesta conformada por colombianos residentes en Francia, quienes adelantan
incursiones musicales en el género de latin jazz. Asimismo, resalta el grupo
"Bahía", dirigido por el guapireño Hugo Candelario González
Sevillano, quienes fusionan las raíces musicales autóctonas de la costa
Pacífica con los ritmos afrocaribeños, conservando la estructura original y
combinando instrumentos tradicionales y modernos.
ADOPCIÓN
DE LA SALSA Y SURGIMIENTO DE LOS GRUPOS
En Colombia, en la década de los setenta, la salsa
se definió como un elemento de identidad popular urbana de sectores sociales
específicos; en ciudades como Barranquilla, Cali, Cartagena y Buenaventura se
adoptó como música propia. La presencia de la cultura afrocolombiana en la
configuración social de esas ciudades, el surgimiento de barrios populares a
raíz de los procesos de urbanización y el papel de los medios de comunicación
en la difusión de la música afroantillana son algunas de las razones histórico
culturales que permitieron el arraigo del nuevo ritmo en las urbes con mayor
presencia de descendientes de africanos en el país.
Hasta la primera mitad del siglo XX, en el litoral
Pacífico, el currulao seguía siendo el único ritmo que contaba con
reconocimiento propio. No obstante, la gente afrocolombiano empezó a mirar
otros géneros musicales como si fueran propios y la salsa acabó por convertirse
en su nueva música tradicional. Surgieron, entonces, agrupaciones de tipo
caribeño, que decidieron fundamentar el contenido de sus letras y el nuevo
ritmo adoptado como parte de la expresión de su propia identidad. A finales de
1980 la salsa se había constituido en una forma de vida para las gentes
afrocolombianas de esa región del país. Música que tenía ya sus propios
representantes y que por lo tanto lograba que la gente se sintiera identificada
con las letras de sus compositores favoritos.
Desde sus inicios, la salsa colombiana le ha
cantado a la cotidianidad, al amor y al apego a la tierra. El primer auge del
movimiento salsero nacional fue encabezado por la agrupación Fruko y sus Tesos,
que centró la temática de sus canciones en los personajes, los oficios y los
actos de la gente afrocaribeña. Más adelante, la dirección del movimiento fue
asumida por el grupo Niche, liderado por Jairo Varela y Alexis Lozano, quienes
pusieron en marcha la idea de hacer salsa con elementos tradicionales del
litoral Pacífico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario